Veracruz, un estado donde el evangelio de Jesucristo ha florecido con fuerza y las promesas de Dios se han cumplido fielmente, fue el escenario de un acontecimiento trascendental: una jornada histórica de bautismos. A lo largo de este año, miles de nuevos creyentes han abrazado esta fe en diversas partes del mundo. Hoy, en el marco de la Santa Cena celebrada en este estado, nuevos miembros de la familia de la fe tomaron con firmeza y convicción esta importante decisión.
El Auditorio Benito Juárez, en la ciudad de Veracruz, se transformó en un santuario de devoción, donde los coros, impregnados de profunda espiritualidad, elevaron sus alabanzas a Dios, creando una atmósfera de fraternidad y unidad. En ese ambiente de solemne expectación, la congregación aguardaba con reverencia el momento sublime en que la promesa divina de salvación se cumpliera una vez más, ahora en la vida de los nuevos creyentes.

Delegaciones provenientes de Oaxaca, Tabasco y todas las regiones de Veracruz se unieron para ser testigos de este acto sagrado. Y, llegado el momento esperado, hombres y mujeres, con plena libertad y convicción, abrazaron esta fe, marcando el inicio de una nueva vida en Jesucristo.
Al concluir el acto sagrado, una profunda alegría y emoción envolvió a toda la congregación. Con lágrimas de alegría dieron la bienvenida a los miles de nuevos hermanos que, con el alma conmovida, reflejaban en sus rostros la Paz y el consuelo que solo se experimentan al sentir el perdón Divino.
Esta jornada de bautismos, en la celebración de la Santa Cena, se presenta como un testimonio claro de cómo la fe en Jesucristo sigue creciendo y extendiéndose por todo el mundo.























